Lorca Féminas es sorprendido por las valencianas de Marítim, y no consolida su línea ascendente en casa. (0-1)

 Al Brócoli Mecánico le está quedando pendiente la asignatura de los partidos de casa, donde le está costando más de la cuenta obtener resultados positivos, al contrario que a domicilio, paradójicamente. En esta ocasión le sacó los colores el ordenado y correoso equipo de la playa de la Malvarrosa de la capital valenciana, que en una jugada de balón parado próxima al tiempo de intermedio aprovechaba una tibieza defensiva local para adelantarse en el marcador y ya no descabalgarse del caballo del triunfo hasta la conclusión del choque, correspondiente a la decimoquinta jornada del Grupo VII de Segunda División Femenina.

Y es que pese que al final de la primera vuelta sí que salieron triunfantes las entrenadas por Alicia Burillo de su último par de encuentros en el Mundial 82 ante los dos más endebles rivales de la categoría, Murcia Féminas y Minerva, cuando en el estadio de La Torrecilla se han presentado contrincantes de mayor potencial no han sido capaces más que de arrancar algún que otro empate. Haciendo un simple recuento, de los 22 puntos que lucen en el casillero del equipo lorquino, séptimo clasificado, 14 fueron logrados como visitante. Pese a la irregularidad apuntada, se mantienen las brocolitas en una  relativamente holgada séptima posición en la tabla clasificatoria.

El duelo de la primera vuelta, de una calurosa mañana de Septiembre en Doctor Lluch, había reflejado un empate a cero goles ciertamente engañoso, pues allí se vio un partido de ida y vuelta, auténtica montaña rusa, y el que las féminas salvaban un punto en una postrera intervención acrobática de Maica. Pero para esta segunda vuelta en el fresco Enero los preparadores de ambos conjuntos nos iban a preparar un planteamiento a luces vista más conservador.

Once Inicial del Lorca Feminas ante el CFF Maritim
Once Inicial del Lorca Feminas ante el CFF Maritim

Burillo había dispuesto la entrada en el once inicial de la capitana Blasa tras cumplir ciclo de tarjetas, y pese a salir renqueante de un proceso gripal. También recuperaba la preparadora manchega a la lorquina Carolina para el lateral diestro, si bien de entrada era Alba, que había cumplido con buena nota en Mislata, quien se las tendría que ver con Paula, la extremo zurda valenciana, que cuajaría un partido sensacional. Por su parte, el preparador valenciano Juan Tarín contaba con la ausencia destacada de una veterana rockera, Sela.

Ambos entrenadores dispusieron sobre el tapete de juego una telaraña táctica muy poco vistosa. Nadie quería el correcalles de la ida, pareciera, y se había planteado un encuentro de esperar el error rival antes bien que de arriesgar asestando a las claras algún certero pero incierto golpe ganador. Respeto mutuo, que se dice, que se prolongó durante el primer cuarto de encuentro. Al juego en largo hacia Estefi para que repartiera juego, principalmente hacia Cris Martínez al espacio, le estaba faltando un pelo de suerte para que la de Canals se saliese con la suya, con una línea defensiva visitante bien pertrechada y atenta. A remediar los bostezos, sin embargo, llegaría un contragolpe luminoso que arrancaba con un pase de la zurda Anna, profundo y al extremo izquierdo, para que Carla galopase hasta la misma línea de fondo. Cuando llegaba la raya blanca de fin de vía, la de Mollet servía un buen centro que sobrevoló a Ángela, que acompañaba la jugada pero cuyo salto no fue suficiente para contactar de cabeza, y a continuación en el segundo palo era Aroa la que buscaba el remate de primeras, pero para desgracia local no salía lo dulce que la sabadellense hubiera deseado. Mordido y centrado, no fue problema para Mireia. No sería la única asistencia de Cotado durante una primera mitad en la que seguramente fue la más destacada por las locales, pero sus peligrosos envíos no serían acompañados de acierto rematador por sus compañeras blanquiazules.

Por Marítim, los allí presentes empezaron a detectar que el peligro llegaba por el lejano extremo izquierdo, donde Paula estaba reclamando un papel protagonista. Había logrado en una primera ocasión ganar la espalda de la zaga local, pero cuando aún podía haber penetrado en el área blanquiazul, se decantaba sin embargo por lanzar desde la frontal un zapatazo que saldría alto. No cejó no obstante en su empeño la extremo, y en su banda se iba a producir una falta hacia el minuto 40, aparentemente intrascendental, y probablemente innecesaria.

La jugada pilló bastante por sorpresa a unos espectadores ciertamente poco advertidos. En consonancia con la mañana y con el escaso juego desplegado hasta ese fatídico minuto, y habiéndose producido la señalización de la infracción en el extremo opuesto al de la gélida grada de hormigón que ocupaban, es probable que no fuesen conscientes del peligro que se cernía. El balón era botado con un efecto “cortado”, como cuando en el tenis se golpea la bola por debajo, que lo suspendió en el aire más de lo que calcularon las defensas que saltaban hacia él en la frontal del área. Midieron mal, y esperando al acecho de ese error andaba por allí la veterana capitana Vero, que tras un buen control metía una asistencia en profundidad, y seguramente en fuera de juego, hacia Cris (no confundir con la local Martínez), que prácticamente a bocajarro batía a una Maica que no pudo obrar el milagro de la detención.

Amarga fue la protesta de las jugadoras y banquillo locales ante la colegiada del encuentro y su asistente en la banda, que ninguno daría el brazo a torcer. Estaba cantado. Ya había mostrado la árbitra previamente apuntes de incapacidad, o quizá bisoñez, amonestando al entrenador visitante por a saber a qué azaroso motivo, que quien viera aquello y lo comparase con el macarrismo de otros técnicos que han ocupado la misma banqueta no se lo explicara ni en cien años. Aleatoriedad e inconsistencia en la actuación arbitral hubo para dar y regalar. Para más inri, ni un segundo de descuento tras todo el tiempo que se había perdido en el poco edificante numerito de la colegiada en el banquillo visitante, ni tampoco después de que a Aroa le hiciesen una entrada que la dejaba sin bota delante de la propia colegiada, que hacía gala de una supuesta modernidad arbitral no señalando ni falta, llegaba el descanso a un partido en el que sin comerlo ni beberlo ya iban las lorquinas a remolque.

Por suerte, al menos algo de consuelo, fue comprobar cómo le correspondía en el sorteo del jamón a parte de la familia numerosa de la Pichona. Precisamente iba a ser Carmen quien junto a Carolina entraban por Estefi y Alba en la reanudación, buscando Alicia posibles soluciones a la cuesta arriba en la que se había convertido el partido. Y ciertamente, quien fuera al aseo y no volviera a tiempo para el inicio de la segunda mitad, se perdería las mejores ocasiones locales.

Primero, fue la propia Carmen quien regateaba a la guardameta pero quedaba demasiado escorada para intentar disparar hacia el arco indefenso de las de blanco y amarillo. Y a continuación era la también recién ingresada Carolina la beneficiaria de un centro al segundo palo de Ángela. Sola ante la portería, quiso la buena de Carol acomodarse la bola a su pierna diestra, la natural, perdiendo un tiempo precioso que de haber rematado con su zurda no habría sido malgastado, y las defensas se le echaron encima, raudas, para desbaratar la jugada cerca del punto de penalti. De haberle salido la maniobra, se describiría así: “… y la canterana lorquina tuvo el temple suficiente para no precipitarse y asegurar el remate del gol con su precisa pierna derecha. Qué gran acierto.” Pero por alguna maldita décima de segundo no fue así. Para que vean lo aleatorio que es esto del fútbol, oigan…

Unos diez minutos duraría el arreón de las brocolitas de comienzo de los segundos cuarenta y cinco, pero como la gaseosa abierta, poco a poco iba a perder la fuerza. No sin antes haberse decretado en su contra un “fuera de juego” de Carmen como mínimo tan existente como el que había propiciado el gol que campeaba en el marcador. Fue un poco la guinda del pastel, la gota que colmó el vaso y que hizo que la mente de varias de las jugadoras locales estuviera más fuera que dentro del encuentro.

Las valencianas, por el contrario, recibían el refuerzo psicológico de casi sentirse inexpugnables. Adicionalmente, empezaban a tener leguas y leguas de terreno para correr a la contra, que dejaban las de Burillo en su ya cada vez más atropellada búsqueda del empate. Primero iba a ser Sheila la que buscó hacer el segundo en una contra. Y a continuación, tras gran jugada de la ariete Cristina, que hacía el uno contra uno a Mona, su centro era rematado por la capitana Vero para que Carolina apenas llegase con la punta de su bota in extremis para evitar la sentencia. Pero la oportunidad más clara la tendría hacia el 70’ la propia Cristina, cuando remataba desde el pico del área chica para que Maica se luciese taponando el disparo con su cuerpo. Conseguía la huertana con ello al menos mantener el hilo de esperanza mínimo para Lorca Féminas, que aún podría soñar con acariciar el empate mientras la distancia fuese de un único tanto.

Aunque Laura entró por una derrengada Blasa e Isika hizo lo propio por una Aroa cosida a patadas con la permisividad de la colegiada, no iba a ser posible la igualada. Antes bien, Paula se adueñaba del cuero, y Vero de nuevo tenía la ocasión para dar el mazazo final, pero no tenía fortuna. Tampoco es que para entonces sufrieran demasiado las marineras, pues escaseaban las ideas en las locales y se agarrotaban con ellas los músculos, acosadas por un equipo valenciano que estuvo extremadamente atento en sus labores defensivas. Enfriaba también el encuentro con los cambio el entrenador visitante. Incluso de portera cambiaría Juan Tarín en las postrimerías del duelo.

Aún habría tiempo para que Mona, que lo había intentado en varias arrancadas, pusiera fin con estrépito a la frustración de todo su equipo cuando se quitó de mala manera, pateando con su pierna el pie de una jugadora visitante que había caído enredada entre sus botas en un lance en que la gaditana simplemente había impuesto su poderío físico; no era ni falta, pero para “redondear” su mal arbitraje así lo quiso ver la colegiada. Sin embargo, poco justificable el feo gesto de la jugadora del equipo lorquino, que acarreará sanción con seguridad, y que será baja en el próximo partido, el de las lorquinas en tierras alhameñas.

Este encuentro, perteciente a la tercera jornada de la segunda vuelta se disputará a final de Enero en el “José Kubala” de Alhama, pues habrá un fin de semana mediante de parón liguero por los compromisos de la selección nacional femenina. Al menos esperemos sirva a las de Burillo para rearmarse moralmente del varapalo que han sufrido en su línea ascendente. Sin duda, tras el resultado del ese choque de Alhama se reescribirán de nuevo los objetivos de las blanquiazules. De momento resumiremos el devenir de Lorca Féminas en esta campaña con una sola palabra: irregularidad.

Por Carlos Pardo #JugamosConEllas

FICHA TÉCNICA

Brócoli Mecánico Lorca Féminas: Maica; Alba (Carolina), Mona, Luzme, Anna, Blasa (Laura), Ángela, Aroa (Isica), Carla, Cristina y Estefi (Carmen).

CFF Marítim: Mireia (Ángela); Tania,  Olga (Leticia), María Félix, Ana, Marina (Raquel ), Vicky, Cris, Vero, Paula y Cristina (Sheila)

Goles: 0-1 min.40, Cris.

Estadio: Mundial 82. Mañana nublada y suave de temperatura para ser pleno Enero.