Trabajado primer punto de Lorca Féminas en su primer encuentro a domicilio con una Maica estelar. (0-0)

En su primera visita de la temporada a tierra valenciana, el Brócoli Mecánico Lorca Féminas logró inaugurar su puntaje en esta liga 17/18 con una sufrida igualada a domicilio ante el recién ascendido Marítim, equipo que probablemente nunca tuvo que haber descendido de categoría. Un partido de locura en el que lo anormal fue que ningún equipo lograse gol, y en el que ambas guardametas se reivindicaron con grandes actuaciones. Muy señaladamente la huertana Maica para las Féminas, que bien podría haberse ganado su peso en brócoli tras sus meritorias paradas.

Homenaje del CFF MaritimEn los prolegómenos del encuentro habría homenaje para una jugadora histórica y portadora del brazalete del club marinero, Epi, que junto a Blasa, capitana lorquina, tantas fotos protocolorias y duelos en el centro del campo ha protagonizado. Simbólico chupete de sus compañeras, y nuestro deseo desde Lorca de buena ventura en los meses por venir a la aguerrida futbolista valenciana.

En un encuentro que acabaría roto y sin tregua, se empezó sin embargo con una paréntesis durante el primer cuarto de hora en que ambos equipos se tantearon y parecieron querer estirar las piernas y tonificar los músculos que antes apenas pudieron, pues el terreno de juego estuvo ocupado hasta sólo diez minutos de la hora oficial de comienzo por otro partido de infantiles. Lo cual no sería problema si se dispusiese de campo adyacente de calentamiento, pero no era el caso. Afortunadamente no hubo ninguna lesión pese a la denunciable carencia organizativa. Apenas pasó nada en el primer sexto de encuentro, pero si se vio que colegiado del choque, de aspecto físico imponente, tenía la querencia de dejar jugar, no existían las manos. Los minutos pasaban rápidos.

La nota más destacada de estos primeros compases por parte de ambos conjuntos era el achique de la parcela de juego, con ambas líneas defensivas ciertamente adelantadas. Los auxiliares de línea trabajaban a destajo en la señalización de fueras de juego, nunca recibidos de buen tono, por esa tendencia a dejar jugar aún a sabiendas de que van a levantar el banderín. Esto encrespaba los ánimos en la grada. Exagerando un poco, se vería casi tanto juego no válido por orsay que juego legal.

Y es que tanto el técnico local como la visitante habían trazado el signo del partido. Quien fuera capaz de salir con balón franco del batiburrillo de jugadoras rompiendo la trampa de la línea de zagueras avanzada iba a crear peligro severo sobre la puerta rival. La primera en avisar fue Vero, en un remate casi a quemarropa ante Maica, en lo que iba a ser claro botón de muestra de lo que llegaría. Por el Brócoli Mecánico, Estefi y Aroa se buscaban en corto, en tanto la de Canals, Cristina Martínez, atacaba los espacios y se  exprimía en la presión. Pues jugar a cazar al rival en posición antirreglamentaria implica presionar a las pasadoras. Quizá también por esta razón la capitana lorquina jugó más avanzada de lo habitual.

Sin llegar a ser agobiante, el dominio de la primera mitad correspondía a las que vestían la zamarra del color del mar, pero su punta Leti se veía frustrada por duplicado ante una inspirada Maica que, ya bajo palos o saliendo al balón largo filtrado a la espalda de la defensa, negaba las posibilidades de la muy activa delantera marinera. Los intentos de sacar el balón en condiciones por las brocolitas correspondían a Mona. A la gaditana le va la marcha cantidad, y los riesgos que toma con el balón como última jugadora a más de uno le hicieron preguntar dónde se hallaba el desfibrilador más cercano, o agarrarse al móvil como náufrago a una tabla en busca de emociones menos fuertes, que las hubo a tutiplén. Paula se sumaba al carro en una contra fulgurante que acabó en gol anulado una vez más por fuera de juego, y de nuevo demasiado tarde. Habrá que decir al respecto que los linieres tienen la mejor de las perspectivas, y que el empacho de orsays a quien esto escribe incluso acabó por hacerle dudar de si el Sol salía por el Este. No llevé la cuenta de fueras de juego, pero casi más bien anduvo por la cifra de pelos que le quedan a uno en la cabeza que por el número de dedos, contando manos y pies.

Lo más reseñable en ataque por las lorquinas fue el intento desde una posición ideal de falta ejecutada por Laura, cerca de la línea de área grande, pero aunque bien de dirección, no salvó la barrera por poco la cartagenera, y la cancerbera local Ángela, que apenas sí tuvo que ejercer la función de escoba en los balones en largo durante los primeros cuarenta y cinco, pasó casi inadvertida.

Rotaba la punta Alicia Burillo en el descanso, saliendo Carmen María por Estefi, y al poco también introdujo a Alba por Carol. Sin saber desentrañar por qué, que esto del fútbol dista mucho de ser una ciencia exacta, las tornas se invirtieron, y el Brócoli Mecánico pasó a detentar la iniciativa del juego y las claras ocasiones. Primero en una chilena a casi a puerta vacía a cargo de la Pichona que salía ligeramente desviada con Ángela ya superada. Y a continuación, sin casi tiempo de llenar de aire la caja torácica después de haberlo contenido, con el robo en posición avanzada de Blasa y la consiguiente bola al espacio para Cristina. La portera desviaba con apuro hacia los pies de nuevo de la raaleña, quien pateaba con toda la intención hacia la portería desguarnecida de arquera para que sobre la raya de gol evitase la última defensa azul lo que hubiera supuesto el tanto lorquino. Fue uno de esos días en los que es díficil explicar por qué no se movió el marcador, por uno y otro lado.

Aroa también tuvo su clara ocasión. De espíritu indomable e infatigable en la lucha pese a estar tocada del tobillo, la catalana quiso aprovechar el momento de desconcierto de Marítim para ligar una bonita jugada en velocidad con Carmen, que le devolvía el cuero para que el remate de la mediapunta propiciase el lucimiento de Ángela. Fueron muy buenos minutos que invitaban a la ilusión a la expedición lorquina en tierras valencianas.

Pero Marítim movió el banquillo, buscando espabilar e intentar dar la réplica. Y bien que lo lograron con el gran empuje y la capacidad de picar cual abejas que aportaron Marina y sobre todo Lidia, una pequeña diabla que iba a traer en jaque a la defensa del Brócoli Mecánico hasta el final. Así, al poco, el dúo apuntado agarraba una contra en la que ambas se plantaban ante Maica. Chispitas optaba con buen criterio por tapar e incordiar a la portadora de la pelota, ganando el tiempo suficiente para que el pase que ejecutó hacia su compañera para que simplemente empujara a gol fuera interceptado in extremis por Mona, que se rehizo providencialmente corriendo para el quite.

No fueron minutos para corazones flojos. Pero por suerte, aunque comenzaba a resquebrajarse el murillo de Burillo para el fuera de juego que hasta entonces había funcionado bastante bien, a cambio creció hasta convertirse en colosal la figura de Maica. Ya fuera a los pepinazos lejanos de Vero o Paula, o saliendo con el pie o con la cabeza ante Marina o Lidia, fue la verdadera muralla ante la que chocó Marítim en el último cuarto de encuentro, cuando las fuerzas ya escaseaban bajo el implacable sol del mediodía. Apenas si llegaba una ligera brisa cuando pasaba a nuestras espaldas y empujaba el aire el tranvía de la Malvarrosa.

En su acción más brillante, en la que demostró estar hecha de una pasta especial en pleno chaparrón de ataque local, volaba la buena de Maica (literalmente) hacia atrás para perseguir un remate por elevación. Y con la grada azul ya cantando el gol se sacaba la brocolita un zarpazo con su mano derecha para enviar la bola sobre el travesaño. Tan acrobático y espectacular acción que al bueno de Félix Rodríguez de la Fuente de estar vivo y verlo se le antojara un gesto semejante al de de una lince atrapando al vuelo a una presa. Uno que lo vio no pudo sino quitarse la gorra de la suerte como homenaje.


Aunque las lorquinas no renunciarían al ataque, se diluyeron un poco con la salida de Aroa. Aún así, en un robo de Blasa en las postrimerías podrían haber buscado las cosquillas ante unas locales volcadas. Acabó en agarrón flagrante de Sofi e intento de intimidación a la lorquina que el árbitro no supo cortar rápido. Es la cruz del dejar jugar, del “sigan, sigan”. Aquello acabaría en un conato de barullo, aunque allí no quedaban fuerzas para montar una tangana como dios manda, y al final sendas amarillas. Y a la ducha a enfriarse.

En resumen, valioso el punto que rompe el guarismo cero, ante un buen equipo que demostró el porqué había sucumbido sólo por 2-1 en el debut ante el todopoderoso SPA, y que da confianza y tiempo a las discípulas de Burillo para la mejoría durante el parón de una semana que se avecina. Tiempo para asimilar las ideas de Alicia, y por qué no, también de socializar y visitar la feria de la Ciudad del Sol que está por llegar. Antes, todo ello, de recibir a las vecinas de Alhama en la jornada tercera, en lo que constituirá el primer derbi de la temporada en el Mundial 82 de La Torrecilla.

Hay tiempo para todo para quien quiere y sabe aprovecharlo. Gracias y enhorabuena por el esfuerzo, Féminas. A seguir.

#JugamosConEllas

FICHA TÉCNICA

Marítim CFF: Ángela; Raquel (Marina), Sela, Tania, Cris, Vero (Lucía), Paula, Mª Félix, Nerea, Sofía y Leti (Lidia).

Brócoli Mecánico Lorca Féminas: Maica; Carol (Alba), Iris, Mona, Anna, Blasa, Andrea Fiol, Laura, Cristina Martínez, Aroa y Estefi.

Goles: sin goles.

Estadio: Municipal de Dr. Lluch, El Cabanyal (Valencia). Unos 150 espectadores, en mañana soleada y bastant