Un serio Mislata CFF pone de manifiesto la ternura del Brócoli Mecánico en su debut. (1-3)

El conjunto valenciano, que fuera igualmente el rival en la apertura de la pasada campaña, aprovechó la falta de una puesta a punto completa del cuadro lorquino para imponerse de pleno derecho. Con un guión parecido, y la cifra goleadora clavada a la de un año atrás, a cambio la imagen que dio Lorca Féminas deja entrever por un lado aspectos positivos y por otro la falta de madurez como bloque del Brócoli Mecánico.

Contrincante contrastado para empezar, el Mislata femenino, que retiene un núcleo duro de jugadoras que juegan juntas desde tiempo, logrando con holgura su permanencia la temporada anterior, y al que ha sumado refuerzos de alto copete, como la germana Stoller, con experiencia en la Bundesliga alemana, para apuntalar su línea medular. Viene aprovechando óptimamente el equipo mislatero el encontrarse en una de las zonas calientes del panorama balompedístico español, como es el área metropolitana de Valencia y la eterna rivalidad entre el equipo homónimo de la ciudad y las azulgranas del Levante, para nutrirse de las productivas canteras de estos dos y conformar plantillas muy competitivas. Afortunadas ellas. Su pretemporada se había saldado con victorias ante adversarios de primera fila, como Valencia B o Almassora, y con una igualada contra el favorito de la categoría, SPA. Y en el Mundial 82 iban a confirmar los porqués.

Por el Lorca, una temporada más con la inestimable ayuda de la compañía SAKATA y el sector del brócoli, se está a la espera de la consolidación de su cantera, una apuesta estratégica del club lorquino, a la que podremos seguir en Autonómica Prefrente. Si hacemos referencia a la plantilla de hace 365 días, hasta ocho fueron las caras nuevas que presentó en su once la también estrenada entrenadora enrolada en el club lorquino, la manchega Alicia Burillo. Tan sólo la capitana Blasa, la juvenil Carolina García y la punta Estefi, con las significativas ausencias de las catalanas Carla, lesionada, y Aroa, entre algodones, lucían de inicio la camiseta blanquiazul lorquina en la soleada mañana del primer fin de semana de Septiembre. En las gradas, bastantes caras nuevas, al suponer, familiares y amistades que acudían al debut de esas otras tantas jugadoras noveles de la alineación de Lorca Féminas. Que intentarían agradar en el debut, aunque ni las rivales ni las propias limitaciones consecuencia de la falta de rodaje ya apuntada iban a permitir el buscado lucimiento, para tristeza de todos.

La iniciativa del juego correspondió desde el principio al equipo visitante, inquietando la salida del balón de las huertanas, con su capitana Lore pletórica, ya olvidados sus problemas de lesiones, y la pánzer Anabe como puntas de lanza. Se las vería ésta con la gaditana Mona durante todo el encuentro, en un bonito duelo con quien parece estar llamada a liderar la defensa blanquiazul.

Por momentos se sacudió el Brócoli Mecánico el dominio inicial, y aunque las delanteras se encontraba algo solas y desacopladas de la media por la buena labor de contención de la medular valenciana, empezaron su particular guerrilla en la lucha de cada balón en largo, y pronto tendría premio su iniciativa, cuando a una bola servida por Mona en dirección al área siguió la duda de centrales y guardameta mislatera, para ser perfectamente aprovechada por la cartagenera Estefi, que olfateaba como buena sabuesa del gol la indecisión defensiva y porfiaba por el cuero hasta anotar a puerta vacía. Máxima goleadora de Lorca Féminas en la temporada precedente, de nuevo allí que inauguraba el tanteador la futbolista portuaria, en el que esperemos sea el primero de muchos goles. Bien por Bauti.

Así las cosas se las prometían felices los aficionados lorquinos ante el fruto recibido, realistamente inopinado durante el transcurso del primer cuarto de partido. Allí de momento parecía que se iban encontrando sensaciones y lazos colectivos entre jugadoras, que por otra parte trataban de no complicarse en exceso en ataque, predominado el juego directo. Incluso se atrevían con la presión avanzada las brocolitas, pese al calor imperante, y es que la suerte sonreía, lo cual es siempre un refuerzo del ánimo. Pero quedaba aún una eternidad de encuentro.

Y no iba a durar demasiado el alborozo para las locales. Fue por una falta ¿cometida? por Iris cerca del banquillo blanquiazul, que inicialmente fue de la jugadora visitante pero que se fue al limbo arbitral. Lorena, la capitana mislatera, adelantaba el balón varios metros desde donde se había cobrado la infracción, con la permisividad de la árbitra y el auxiliar, además de, dolorosamente, de la candidez de las blanquiazules, pues ninguna fue a marcar territorio y a obligar a que se colocase el esférico donde era debido, junto a la línea lateral. Avispada la veterana jugadora valenciana, de su soberbio golpeo de su zurda salió una endemoniada parábola que se colaría cerca de la escuadra derecha de Maica. “De cuando varios factores se coaligan para producir un contratiempo”, se podría resumir.

Con de nuevo la iniciativa del juego para las mislateras, y la sensación de que sus simples saques de banda estaban sirviendo para crear demasiados quebraderos de cabeza, como en el disparo franco pero demasiado cruzado de Sabine, acababa la primera mitad. El calor se había hecho palpable en el rictus de esfuerzo de las jugadoras, que acudían a la botella de agua con prestancia mientras encaraban el túnel de vestuarios con el empate a uno.

Habíamos podido tomar notas positivas también, apuntes de la ilusión en las nuevas. El despliegue físico de Alba y la personalidad de su compinche y también gaditana Mona (nombre futbolístico, ojo, que ella en realidad se llama Patricia). O la sobriedad de Iris y el desparpajo juvenil de la zurda Anna en la banda. Añadimos el gusto de jugar al primer toque de Laura, el abnegado sacrificio de Andrea Fiol, y la persistente Cristina Martínez en el extremo. Todas, notas que invitan al optimismo, en una plantilla más compensada y larga en efectivos que la disponible a inicios de la temporada anterior. Curiosamente, la ex levantinista era confundida por más de uno con una añorada ex del cuadro lorquino, la aguileña Jessica, ahora jugando para Almassora. Por posición, apariencia, e incluso forma de juego, el parecido es francamente asombroso, al menos a primera vista.

Alicia disponía de dos convincentes balas para la reanudación, como Aroa y la recién reincorporada a la plantilla Carmen María. Las dudas que se cernían eran el estado del pie diestro de la catalana y la de un presumible desconocimiento de sus compañeras de la raaleña. Pero había que arriesgar, y así lo hizo la técnico lorquinista. Las sacrificadas serían Alba, provocando la vuelta al lateral de Carolina García, y a la hora de juego saldría la Pichona por Estefi para ocupar la punta. De entrada, parecía que la entrada la barcelonesa modificaba el dibujo lorquino, procurando tener más presencia en el centro del campo, donde Fiol, Blasa y Laura se veían superadas en el choque por el fuerte carácter físico de la medular visitante. Quilates contra kilos, se adivinaba en la apuesta que traía implícita la incorporación de Aroa al campo de juego.

Ambos conjuntos, a sabiendas de que el esfuerzo y el calor iban a acabar por romper el encuentro, salieron a por el triunfo en la segunda mitad. La contundencia, obvia decirlo porque el marcador está en el título del comienzo de esta crónica, y el título está en negrita, estuvo inequívocamente en el lado visitante. Así, a un tímido disparo de Blasa contestaban las visitantes con un fulgurante contragolpe llevado por Sandra, ante la que conseguía en primera instancia cruzarse Carolina tirando de velocidad punta, y que posteriormente el esfuerzo y lo escaso del ángulo de tiro acababan por desbaratar, para alivio de una Maica que iba a ser muy exigida por el ataque naranja en lo que restó de partido.

Al poco, penalti señalado por la colegiada en contra de las lorquinas. De nuevo a consecuencia de un saque de banda, y de un duelo sobre la línea de fondo entre capitanas del que sacaba petróleo Lorena ante una Blasa que se equivocó buscando contacto con su brazo al quiebro de la valenciana. Con el campo visual diáfano la colegiada lo vio, y ante el bien actuado desplome de la atacante señalaba el punto fatídico. Parece que cabe exigir algo más para castigar con la máxima de las penas, y más teniendo en cuenta los múltiples agarrones y empujones (y uñetadas, sospecho) que hay en un encuentro, sobre todo en los balones parados. En estas situaciones habría carta blanca, y sin embargo sí basta que haya un leve contacto en el uno contra uno, con tal de que haya situación despejada de obstáculos o distracciones visuales, para que se decrete infracción. En este estado de las cosas nos encontramos, arbitralmente, y habrá que darlo por normal, cuando con el reglamento en mano no lo sería. Afortunadamente, la cancerbera murciana Maica hacía valer su intuición y los resortes de sus piernas para adivinar y detener la ejecución del penalti por parte de Sandra. La grada coreó a Chispitas por su meritoria acción, que mantenía al equipo en el partido.

Un encuentro al que de verdad hubieran entrado de lleno las brocolitas si Aroa no hubiese sido frenada por detrás al borde del área, cuando se dirigía ya franca hacia meta. Tarjeta amarilla, o roja (según las modas arbitrales), de libro que la colegiada no quiso mostrar. Como si no fueran a comisión por tarjeta mostrada, como la Guardia Civil con las multas. La propia Aroa se encargaba de ejecutar la falta subsiguiente, pero aunque localizó la trayectoria entre los tres palos, le faltó la mordiente necesaria, o que alguna jugadora desviase con intención la bola para sorprender a una muy atenta Carol.

Superado el trago del penalti y con el refresco en punta que supuso la entrada de Carmen, el equipo cogió ánimo y aliento y buscó adelantar líneas hacia la hora de juego. Mediaba la segunda mitad cuando aconteció la jugada clave del partido. Fue tras una gran presión colectiva de las lorquinas que obligó a la guardameta valenciana a ejecutar una arriesgada acción de regate en su propia área ante Carmen María, casi un pase de pecho torero, pero ejecutado con los pies, claro está, y con el tremendo riesgo de que un error habría supuesto casi gol encajado. Pues bien, no contenta con ello, distribuía la arquera perfectamente la pelota a banda para que allí la rubia Alba conectara un rápido y profundo pase que disparaba el contraataque, logrando sorprender y superar todas las líneas de contención locales para que Sandra se resarciese de su fallo en el penalti, batiendo en su salida a una Maica que se encontró prácticamente vendida. Sólo unos pocos segundos separaron el peligro entre las dos metas, así es el fútbol. Una jugada que justifica el porqué está en boca de todos los técnicos, los comentaristas, los aficionados medios y los medios aficionados eso de que “la salida del balón es clave”.

Fue media estocada para las lorquinas, siguiendo con símiles toreros, pero que al final resultó más que efectiva y decantó la balanza para el bien organizado cuadro mislatero.
Anabe, la vertical punta valenciana, al poco estuvo ya de apuntillar el partido, pero ante su remate tras pase profundo de Sabine salía valientemente y se interponía como una centella Maica para taponar con su cuerpo. Mientras la diferencia en el tanteador se mantuviese sólo en un gol se albergaba esperanza.

El hilo de vida le podía llegar al Brócoli Mecánico en los envíos en largo hacia Carmen, pero anduvieron prestas las valencianas en evitar las transiciones rápidas de las lorquinas, aun al coste de una amarilla por entorpecer el saque largo de la portera Maica. Que debieron de ser varias, porque varias fueron las ocasiones en que se produjo la antirreglamentaria acción, pero la árbitra hizo dejación de funciones y no mantuvo el criterio de tarjetearlas. Se la vio superada por las pillerías de veteranas de las mislateras, como una maestra sustituta de un día en una clase de la ESO.

Atacar con la ansiedad del resultado y contra equipos perfectamente colocados que apenas dejan resquicios es, huelga decirlo, infinitamente más complicado, y las brocolitas ya chocaban contra un muro, Aroa se llevaba todos los golpes en el tobillo maltrecho, Carmen apenas si podía darse la vuelta para mirar a puerta, y en general ya las fuerzas parecían escasear, y con ella la claridad de ideas y la fe en la remontada.

Por el contrario, las valencianas se hicieron fuertes atrás y cuando decidían salir al contragolpe lo lograban ya viendo ante sí más espacios verdes que los colonos americanos camino del Lejano Oeste. Así es más infinitamente más fácil, y Mona sufría atrás con las acometidas de una incansable Anabe que le buscaba las cosquillas en velocidad. Tampoco tenía fortuna el Brócoli Mecánico en las pocas y muy trabajadas llegadas que le quedaron, y Laura no lograba ver puerta en su remate desde el punto de penalti tras un rechace a saque de esquina, que intentó colocar con el interior de su pie diestro pero no halló el arco naranja.

Acto seguido, la valencianista Lorena iba a culminar su excelente partido con su segundo tanto de falta directa. En esta ocasión, desde la corona del área, y sin necesidad de adelantar pillamente el balón ni de que la colegiada se lo permitiera, enchufó con su zurda un chupinazo que salvaba la barrera blanquiazul para alojarse cerca de la escuadra local. Similar, para el que no lo viera, como el que el día anterior había marcado Isco a Buffon para la selección nacional masculina de España ante Italia. Bueno, el andaluz es diestro, es la única diferencia que yo aprecio.

Ante tamaños aciertos de las rivales poco más se puede argumentar, y aunque las lorquinas se vaciaron del todo hasta la conclusión del partido, aquello parecía estar sentenciado, y más con el carrusel de cambios que en nada favoreció al ritmo final del choque. A reseñar, por último, el pitorreo que se trajo entre manos la árbitra, mandando retrasar el punto de lanzamiento de una falta de las lorquinas, cerca del banderín de córner, ya en el descuento y con el claro marcador. Sonaba a guasa, después de lo que permitió en la primera parte, pero habrá que morderse un poco la lengua para no parecer maleducado. Que te ganen deportivamente se acepta, pero que uno parezca que sopla trompetines, tampoco, árbitra.

Al fin y a la postre, derrota de las que duelen, en un debut y con las implicaciones que acarrea. Insisto, una vez más, y por supuestísimo, con la socorrida coletilla de “en mi modesta opinión”, que ocurrió porque a las brocolitas de Burillo les falta aún el arma de la compenetración para saber de todas sus capacidades como equipo. Un más que necesario acople que sólo se adquirirá a base de más horas de vuelo, como los aprendices a piloto de avión. Más entrenamientos, más partidos, los necesitan como el comer. Les toca acelerar para recorrer el camino que otros conjuntos de la categoría ya tienen andado. Ese es el reto, no pequeño, que les aguarda.

Brindémosles nuestro apoyo. La imagen de una jugadora (por dar pistas…de las nuevas que han llegado en esta temporada) rota por el esfuerzo e intentando recuperar el aliento a la sombra escasa que ofrecía una pared nada más concluir el partido, me hacen estar convencido de que por ganas de las futbolistas no va a quedar. Y eso que casi todos los seguidores de Lorca Féminas aún nos confundimos al identificarlas.

Los resultados llegarán o no, más tarde o más temprano, pero la lucha ahí está.

Suerte contra Marítim en siete días, Féminas.

FICHA TÉCNICA

Brócoli Mecánico Lorca Féminas: Maica; Alba (Aroa), Mona, Iris, Anna, Carolina García, Andrea Fiol, Blasa (Andrea Morante), Laura, Cristina Martínez (Isica) y Estefi (Carmen María).

Mislata CFF: Carol; Alba, Mónica, Nuria, Miriam (Ana), María López, Sabine, Silvia (Marta), Sandra (Miri), Lore (Judith) y Anabe.

Goles: 0-1 min.20 Estefi, 1-1 min.33 Lore, 1-2 min.65 Sandra, 1-3 min.76 Lore

Estadio: Mundial 82, 200 rezagados espectadores. Mañana calurosa.