Lorca Deportiva Féminas toca el playoff con la punta de los dedos tras conquistar Divina Pastora ante SPA Femenino. (0-2)

Las lorquinas del Féminas, en un épico partido de entrega e intensidad en tierras alicantinas, dan de nuevo la campanada en esta mágica temporada. Se han impuesto al todopoderoso Sporting Plaza de Argel en su feudo de Divina Pastora, hasta entonces sólo asaltado en una ocasión en esta temporada, a cargo del CFF Albacete. Victoria que permitirá a las blanquiazules depender de sí mismas para obtener la plaza que da acceso a las eliminatorias de Primera División en los dos encuentros que les restan hasta la conclusión de la Liga regular.

La clave, amén del denodado y generoso derroche de energía para cortar la circulación y juego de las alicantinas, ha sido la eficacia en el balón parado, en otro tiempo punto débil lorquino. Tanto en zona ofensiva, a cargo de unas inspiradísimas Erika y Helena, autoras de los goles, como en la defensiva, con una inconmensurable Laura Gallego en modo paralotodo. Y con un jugador adicional: los casi doscientos espectadores que se desplazaron de Lorca y otros puntos de la Región de Murcia, incluso de Alicante, que acudieron para alentar y empujar a este grupo de jugadoras a alcanzar este hito triunfal en la corta historia del club.

Se presentaban las Féminas en el Coliseo alicantino con la importante baja, por acumulación de tarjetas amarillas, de la lateral diestra titular Tamara. Apuesto a que se habría borrado alguno de los llamativos tatuajes que luce si para con ello hubiera logrado ganarse el derecho a jugar ante sus excompañeras, competitiva como es la brava murciana. Pero no siendo así, Ginés Quiñonero colocó a Esther en su lugar y a Toti en el lateral de ésta, para acompañar en la banda izquierda a Helena, que volvía a su genuina posición de ala izquierda.

Tópico es decir que una gran afición ha de marcar el primer gol. Pero es que realmente fue así por parte de la marea blanquiazul que invadió Divina Pastora en casi la mitad de su aforo. Para cuando las futbolistas de la Ciudad del Sol saltaron al terreno de juego, el colorido y bullicio con que ardían la grada visitante sin duda les habría de poner el vello de punta, y un relámpago de electricidad subiendo por sus columnas vertebrales habría de prender ardor guerrero en sus corazones y brillo de determinación a sus ojos. Era un gozo contemplar como no se borraba la sonrisa de oreja a oreja a las Féminas mientras calentaban al compás de la capitana Blasa, llenas como estaban de orgullo de sentirse acompañadas por tan entregada tropa. Este partido lo iban a ganar.

Gol de Erika ante el SPANo hubo que aguardar más que dos minutos para que Helena, haciendo jugada de extremo, forzara el primer saque de esquina. Alguien dijo en el graderío: esto es gol. Dicho y hecho. El saque de la pizpireta Totana (esa optimista) volaba directo al punto de penalti para que la atípica por liviana central Erika se impulsase hacia arriba para picar la bola de cabeza, fuerte y al palo largo de la joven guardameta Laura. Tras el toque de la cartagenera todo aconteció como a cámara lenta: el balón dio un gran rebote sobre el césped artificial del Pastora para volver a hacer caso a la ley de la gravedad y caer entre los tres palos locales, con Laura levitando y estirando sus brazos hasta al final contactar el balón. Por la perspectiva de la afición lorquinista allí congregada era imposible emitir un veredicto, todos quedaron con gesto de gritar pero allí ninguna garganta cantó gol, hasta que transcurrió un segundo que duró como una hora y que terminó con gesto del árbitro hacia el centro del campo. Ademán concluyente. La segunda situación de gol fantasma de las lorquinas en el mes, pero esta vez a su favor, después del tanto birlado por el trío de negro de Alhama. Los hados estaban esta vez con las Féminas, sin duda.

El jolgorio en la grada blanquiazul fue de los de fiesta mayor, y se agotaron el confeti, las serpentinas y papelillos, hasta el punto de que borraron parcialmente la línea lateral y hubo de detenerse unos instantes el encuentro para retirarlos. No habrían de parar de trabajar los pulmones lorquinos prácticamente ya hasta el final del encuentro, guardaespaldas de sus jugadoras. Verdaderamente, en la grada no hubo más divisa triunfante que la blanquiazul. Un espectáculo difícil de olvidar.


Antes de que SPA se recobrase del golpe inicial, bien pudo la Soto haber rememorado su antológico gol de la temporada anterior, lateral y casi desde el centro del campo. Se interpusieron unos escasos centímetros sobre el larguero en la trayectoria del obús de la aguileña. No muchos más que los que mide la regla del estuche ése que te regalan en la Primera Comunión.

Las de amarillo y negro, por fin, acabaron de levantarse de la lona y cargaron su ataque sobre la banda de Esther y Jessi, con Fresneda y Pepa poniéndolas en apuros. Pero para cuando lograban salvarlas, al quite allí estaba para anticiparse y para rebañar o proteger el esférico la colosal Erika. Por ejemplo, en una pisada de Ana López para Barea en la frontal del área… ¿quién estaba para blocar el disparo como quien canta y cose? Ella, con sus nervios de acero en la zona caliente del campo y la naturalidad propia de una elegida del fútbol. Y si algún córner se concedía, la campanera Laura acababa por frustrar a un conjunto potente a balón parado como es el alicantino gracias a la envergadura de Barea o la murciana Yanel.

En el centro del terreno la incombustible Blasa y una sacrificada en labor defensiva Isa Sánchez se las traían tiesas con Zaira y Barea. Pues si bien empujaban las locales, las lorquinas se negaron a atrincherarse en su área, forzándolas a que tuvieran que vencer dos líneas defensivas en lugar de una, si es que pretendían obtener réditos. De las faltas frontales, a pesar del viento a favor, no conseguirían inquietar a Laura las pupilas de Russo. Acaso en una de Nayadet, frontal y desde tres cuartos, con la Gallego desviando a córner, firmes sus guantes en la media altura.

Se llegaba al descanso al poco, con algún sustico más, siempre por el ala izquierda de ataque de las alicantinas. También enturbiaba ligeramente la fiesta de la hinchada blanquiazul la inquietud por las amarillas recibidas por Blasa y Erica, dos baluartes defensivos. Pero miraba uno el marcador y se le pasaba. La sonrisa ya no se nos iría a ningún lorquino hasta el final.

Porque para tranquilidad del personal, las Féminas salieron en la segunda mitad con ánimo de sentenciar a la contra. Primero, a través de la Soto, que marraba un disparo en carrera ante Laura cuando ya pisaba área. Y en una segunda, de similares características, el cruce de la velocísima Ángela desbarataba el peligro cuando ya armaba su pierna diestra la rubia goleadora. A continuación era una enchufadísima Helena quien relevaba a la Soto en el protagonismo de los contragolpes, abortados a córner por la zaga local. En uno de ellos habría de llegar el definitivo tanto visitante.

Quien escribiera un guión para peli de fútbol bien podría buscar inspiración en la rosca  o “banana” que firmó la alquimista murciana. Quedará como consuelo futuro a la joven arquera alicantina Laura el poder contarlo así: “Ése gol me lo metieron a mí”. Y es que el efecto endiablado que imprimió al esférico la Torres acabó como mandan los cánones del gol olímpico: estrellándose en las mallas del segundo palo. Las lorquinas corrieron, poseídas de alegría, a fundirse en un abrazo con Helena, en el momentazo de gloria para La Zurdita (“la”, sí, porque sólo hay una, ella) del equipo. El subidón de alegría en el graderío blanquiazul fue de los de época, y más de una garganta dijo ya basta. Imposible superar ese momento por plasticidad, oportunidad, rival, lugar, significado,…


Se la jugó el técnico local introduciendo a continuación dos cambios, y a fe que desde Lorca se le agradece que no lo hicieran antes, porque la referencia en punta, Eva, pasa por ser una de las nueves más deslumbrantes de la categoría. Y su tocaya Navarro salió con furia y embistió desde el centro a la férrea barrera que intentaban conservar intacta Judith y Erika. A poco lo logran derrumbarla entre ambas Evas.

Mediada la segunda parte, dispuso de una muy clara Zaira. En solitario, y en las inmediaciones del área chica, su control de balón ligeramente largo le impidió precisar el disparo, que salía alto. De lo que podía haber significado el gol que metiera en el encuentro a las locales se pasó a la jugada que pudo ser tercero lorquino y la sentencia, cuando el mal despeje de la cancerbera Laura caía a pies de la raaleña Carmen, pero el envío de primeras de la Pichona no halló el marco. En la grada visitante sufrimos todos el efecto óptico (los que llevaban una caterva de cervezas ya llevaban efecto óptico de serie) de creer que había entrado, y se cantó el siempre simpático ¡Gol-Uy!

Con poco tiempo para reponernos a tantas emociones, robaba una bola en la salida de balón local la propia Carmen, la del apellido de apellidos, Alegría, para a continuación hacerle un espectacular jipijapa a su par, pero sin la guinda de que su golpeo encontrase lo que hubiera sido otro golazo de escándalo.

El último cuarto de hora fue de administración de las rentas. Salió Isika por Helena para tirar de veteranía por el centro. Y demostrando que el Sur también existe, la guardameta Laura se guardó sus momentos de gloria. No es sólo que los balones que colgaba ya SPA en su desesperación fueran a sus manoplas, que también: siempre estuvieron a su cita en el lugar y momento indicados. Es que además firmaba una alianza de mutua defensa con sus palos, cuando el remate en parábola de Yanel fue a besar el poste derecho. Y por último, cuando evocaba el paradón que supuso la permanencia la temporada pasada ante la misma protagonista, Nayadet, a cuyos secos disparos parece haber tomado la medida. Genio y figura la Gallego, a la Cesarina lo que es de la Cesarina. Larga vida.

De lo que sucediera después de que el silbato del árbitro decretase la conclusión del partido, cada uno de los presentes allí guardará un recuerdo personal e imborrable. Me quedo con la invasión de campo de las niñas de la Escuela del Lorca Féminas para ir a abrazar a sus heroínas. El vínculo entre dos generaciones, una que es y otra que será del balompié femenino en Lorca. El relevo parece garantizado en un futuro no muy lejano.

El viaje de vuelta se lo pasarían cantando hasta desgañitarse canciones que habrán de un día de escuchar ellas mismas.

Bendito tostón, el del viaje de vuelta.

#LasChicasTambienJuegan.

Os dejamos con la Galería de Fotos del Partido Ver Fotos

FICHA TÉCNICA

Sporting Plaza de Argel Femenino: Laura; Angela, Win (Eva), Yanel, Fresneda, Zaira, Nayadet, Pepa, Sonia, Barea (Vanesa) y Ana López (Eva Navarro).

Lorca Deportiva Féminas: Laura; Esther, Erika, Judith, A.Totana, Blasa, Isa Sánchez (Isika), Helena (A.Cortés), Jessi, María Soto y Carmen (Cris Andreo).

Goles: min. 2’ 0-1, Erika ; min. 54’, Helena.

Estadio: Divina Pastora (Alicante). 400 espectadores. Tarde soleada y viento suave racheado.