Las Féminas despejan dudas con su victoria ante Ciudad de Benidorm. (2-1)

Helena Torres contra el BenidormHan doblegado a las alicantinas en la jornada 16 del Grupo VII de Segunda División Nacional con una actuación majestuosa de la jugadora incorporada en Diciembre, Helena Torres, eregida en comandante del centro de campo lorquino. Como nota negativa, un colegiado poco digno, que no se tomó en serio al fútbol femenino.

Sólo hacía una semana desde el fiasco de Elche, cuando las lorquinas habían hecho aguas frente a un equipo simplemente colocado y con una idea clara de juego. Siete días tras los que ha tenido lugar una concentración previa exprés de fin de semana en las instalaciones deportivas y spa de Pinatar Arena (San Pedro del Pinatar) que parece han servido para unos necesarios descanso y desconexión, la reordenación de ideas y también la vuelta a poner el foco en lo más importante: el juego del fútbol, y el cómo se llega a los resultados a partir de una buena labor en equipo.

Y eso que a priori la cosa no pintaba nada bien, con la visita de un equipo enrachado como el benidormense que acababa de firmar un 4-0 en casa frente al buen Levante B. Bien es cierto, llegaban las alicantinas disminuidas en sus efectivos, al no poder contar bien por sanción con su goleadora Sáez (que, olé ahí, se pegó la pechada de kilómetros para apoyar a sus compañeras) o bien por lesión con otras importantes piezas tocadas que sí actuaron de comienzo en la ida, como la rubia Alba. No eran tampoco menos importantes las bajas por parte del cuadro blanquiazul, como la de Esther en el lateral, o la de su goleadora María Soto sancionada por acumulación de amarillas, y con otra futbolista importante como es la central cartagenera Erika corta de ritmo y preparación, y que no entró en la convocatoria. Esperemos que estén disponibles dentro de dos semanas.

Pero el once lorquino que saltó al terreno de juego disputó un encuentro muy completo, haciendo pasar a un segundo plano las bajas. Ginés Quiñonero confió el lateral izquierdo a la torrevejense Andrea Cortés para suplir a la guadalupeña Esther Cano, y esto liberó a la zurda Helena para que subiese al centro del campo, movimiento que se demostró muy acertado, ya que desde allí tomó las riendas del equipo. Jugadora que llegó con la etiqueta de ser de banda, cuajó una actuación soberbia con la batuta allí donde se cuece el fútbol, en el meollo de las inmediaciones del círculo central.

Fuera por las bajas o quizá porque quizás sea cierto que hay cierto rivales ante los que un equipo se empequeñece, las benidormenses saltaron al Mundial 82 algo timoratas y excesivamente resguardadas en defensa, impropio de un equipo al alza. Esta actitud alivió, en la modesta opinión de quien esto escribe, las dudas que existían en el terreno del nivel físico del equipo local. Gracias, oigan.

La ausencia de jugadoras de peso, como ha quedado señalado, produjo a cambio el feliz efecto de enchufar más al once lorquino. A Carmen María se la vio muy suelta (no en vano su apellido es Alegría), y a los quince minutos levantaba la cabeza para ver el desmarque a la espalda de la defensa que le insinuaba Andrea Totana. Y allí que envíaba con precisión la raaleña el cuero para que Toti tras el correspondiente control enviase un zapatazo al larguero, con el “uy” en la afición. No sería su único poste.

La propia jugadora capitalina tuvo al poco una nueva ocasión con el lanzamiento de falta cometida sobre Carmen, una de sus especialidades. Salvaba su golpeo la barrera benidormense, pero la guardameta Embu respondió con apuro por alto y con ambas manos. Gran actuación global de la cancerbera visitante, que sin embargo no evitó la derrota de su equipo.

Laura casi para el PenaltyDominaban las blanquiazules aunque sin concretar en goles cuando un balón largo era enviado hacia la jugadora más incisiva de la escuadra alicantina, la veloz Yani, que aprovechaba el doble fallo de Andrea Cortés y Judith, que parecieron molestarse mutuamente, para lanzarse un autopase, ya dentro del área grande, ante la salida de Laura. La de la Campana midió mal y contactó con la atacante, que caía dentro del área. Decretaba el árbitro penalti y mostraba amarilla a la guardameta lorquina, cuando se reclamaba la roja desde las filas benidormenses. Es la eterna duda: siendo la última jugadora, ¿penalti y roja? ¿O es demasiado castigo? Hubiera podido ser un partido totalmente diferente de haberse concretado la expulsión. Quizá la posición lateral de la infracción, así como el hecho de que la obstrucción no fue una alevosa falta sin opción de jugar el balón, sino más bien la consecuencia de intentar llegar al mismo pero calculando mal la acción de despeje, pesaron en el ánimo del árbitro, que optó por la tarjeta color limón. La pena máxima se encargó de ejecutarla y transformarla Cas por bajo y a la derecha de Laura, que llegó a tocar el balón, dándole suspense.

Abro el melón de la actuación arbitral para decir que no agradó a nadie, ni a jugadoras ni a espectadores, sea de aquí o de allí. Con una mal entendida interpretación del reglamento, erró en lo que significa interpretar el mismo con personalidad. Muy en la línea del valenciano famoso que pita en Primera masculina (uno que empieza con Mateu y acaba con Lahoz), el joven colegiado murciano confundía autoridad con tener una actitud altiva y estirada, sin comunicación alguna con las jugadoras, a las que además desconcertaba dejando sin señalar infracciones que nueve de cada diez árbitros si considerarían como tales, pero cortando el juego para marcar otras con total arbitrariedad, valga la expresión. Capítulo aparte para los auxiliares, más ocupado el que se encargaba de los cambios de asuntos de fuera del terreno de juego que de los que se cocían en su interior. Mal el de Boston, al menos el lejano, el de California, estuvo por la labor. Sólo uno de tres parecía tomarse en serio el encuentro, mala cosa.

No se amilanaron las lorquinas por el gol visitante, y cercaron el área defendida por la buena de Embu. Que, dicho sea de paso, parecía salirse del área con el balón en las manos en cada saque en largo, y hubo gran queja en la grada por tal motivo. Y si bien las locales no encontraban posiciones claras para el remate, de tanto merodear las zonas de peligro era una cuestión de tiempo que llegasen ocasiones para la igualada. Además, tampoco descuidaban la retaguardia por la velocidad en las contras de Yanira, a la que ya sí que ató en corto Judith.

Gol de Carmen contra el BenidormAvisaba en primer lugar lugar Carmen, rematando a pierna cambiada desde la izquierda con su bendecida derecha, tras la asistencia de una Helena que empezaba a ser la dueña y señora del centro del campo. Y en el subsiguiente córner, cuando se avizoraba el descanso, llegaba por fortuna para las Féminas el empate. El esférico, servido con mordiente por Toti desde la esquina izquierda del ataque local, era desviado lo justo por la Pichona Carmen con la caña, para que tomase trayectoria de portería. Allí Embu, en primera instancia con las manos y a continuación la zaguera Adri con el pie, sacaban la pelota. Sí, pero desde dentro de la raya de gol, como se encargó de atestiguar el árbitro auxiliar que tenía la visión directa de la línea de fondo, el cual alzó el banderín para conceder el tanto.

Con la llegada del intermedio se serenó el viento racheado y el solecito se abrió paso. Lo que no habría de serenarse eran los ánimos caldeados de las jugadoras y el encrespamiento del público para con el colegiado. Doce minutos, de reloj, duró el descanso, y ya van dos ocasiones consecutivas. ¿Es serio esto? Dice un buen amigo con sorna, y parafraseando a las surrealistas manifestaciones que el torero Ortega Cano hizo en su día a propósito de los toros, que los árbitros no sufren cuando se les increpa, se comportan así porque con tal propósito se les cría en la federación, y que de no hacerlo así, se extinguirían. Vaya con humor, y mejor ríamos por no llorar. Cuando saltan a los medios noticias como la reciente en la que un equipo femenino albaceteño tuvo que abandonar el terreno de juego por la poca predisposición del colegiado (ver noticia) desafortunadamente a nadie de los que vemos balompié femenino nos sorprenden. Son la punta del iceberg, desgraciadamente.

En la reanudación las lorquinas salieron a por todas, conducidas por una agigantada y desatada Helena, que dejaba por el camino a cuanta jugadora visitante le salía al paso por el centro del terreno de juego. Capitalina, de solo 17 años, y cuya asignatura “favorita” es la Química de Segundo de Bachiller, se convirtió en ama del balón, y a los seis minutos una asistencia suya de cuchara hacia Carmen, un auténtico caramelo botando, era empalmado con violencia por la raaleña desde el interior del área. En condiciones normales, tanto seguro, pero el cañonazo llevó la única dirección que no conducía al gol, la de las manoplas firmes de Embu. Ya es mala suerte, y el público en pie se llevaba las manos a la cabeza, al igual que la propia Pichona.

Gol de JessiPor suerte a los dos minutos, en el 53, el envío cruzado de la propia Carmen María por alto hacia el segundo palo era cazado por Jessi con un remate en semivolea que la guardameta benidormense tocaba pero que no pudo evitar se le colase junto a su palo derecho. La aguileña, jugadora que todo entrenador gustaría de tener en su once, recibía de esta forma el premio a su trabajo abnegado y silencioso. Acrobático por la postura, como un paso de baile con aroma carnavalero, así fue el tercer tanto en la cuenta de la correcaminos en esta temporada.

No se sabe si pesó el gol en el ánimo de las visitantes, o si fue ya la temporada que empieza a hacerse larga y va lastrando las piernas de todas. El caso es que el partido entró en una fase en la que las Féminas movieron el balón con relativa facilidad y fluidez, y las benidormenses perseguían sombras. Pero la sentencia del tercero no llegaba, y bien que sufrió el público de ver cómo se iban malogrando las ocasiones. También es salsa del fútbol éso de padecer nervios por un resultado incierto, caray.

Con el Lorca tocándola de acá para allá, y probablemente fruto de los nervios de ver lo cuesta arriba que se les había puesto el encuentro, llegó la acción dura del encuentro, una acción merecedora de roja por entrada dura por la espalda sobre Andrea Totana a cargo Adri. Fea entrada, pero el colegiado erre que erre errando sólo mostró la amarilla. Exasperante, y ya siento abundar en un caso que ojalá sea sólo un pecado de juventud.

La única ocasión clara de las visitantes en la segunda mitad corrió a cargo de Yanira, al rematar de cabeza y saliendo el balón rozando la cruceta de Laura, en una falta servida por Cas. Había salido la eléctrica Alba (Rubia) de refuerzo en la segunda mitad, jugadora ésta que fue la más destacada de Benidorm en la ida, pero que no consiguió alterar el rumbo del encuentro.

Porque por las lorquinas, aparte de la colección de ocasiones deperdiciadas por una enchufadísima Carmen María, al poco Toti “contrarrestaba” ese palo benidormense con un centro-chut que acarició el larguero visitante. Y aún estaban por llegar las ocasiones de Isika, que había salido a falta de diez minutos por su tocaya Isa Sánchez.

En primer lugar, después del rechace de la defensa visitante tras córner, la antusa empalmaba de dulce la pelota desde la frontal del área, resultando rebotada con estruendo en el enjambre de jugadoras. Y en la más clara, al filo del pitido final, a una rosca que le servía la omnipresente Helena al segundo palo respondía la almeriense con una extensión acrobática y el remate con su zurda, para que Embu respondiese por bajo en un derroche de reflejos. La mejor por las alicantinas.

En resumidas cuentas, lo cual no es sino una broma si el lector ha llegado a esta línea de la crónica, un partido muy completo de las lorquinas ante un rival que está comprobado le es propicio, pero con el mal aderezo de un arbitro que disgustó a ambos conjuntos por igual, poco serio, y que falló rotundamente en el control del encuentro, echando gasolina con su actitud prepotente y de desidia a un deporte que ya de por sí es de cierto contacto. Cuando la labor principal del juez es la de que se mantenga el juego dentro de sus cauces y evitando enfrentamientos con decisiones valientes y justas. Las feas acciones que se vieron camino del vestuario una vez concluido el partido probablemente no habrían tenido lugar con otra actitud por su parte. Pedimos disculpas al club benidormense por la parte que nos toca.

Felicitaciones a las Féminas en esta primera remontada de la temporada. Ahora llega un parón de dos semanas para que la plantilla y el cuerpo técnico tomen un merecido descanso, curen las heridas del cuerpo y del alma, y se dispongan para el nuevo duelo que llevará a las lorquinas a visitar Albacete para medirse al siempre correoso y experimentado CFF Albacete. Con ello quemarán una etapa más del pulso que sostienen por el puesto de eliminatorias por el ascenso a Primera contra SPA de Alicante, habida cuenta de que Aldaia se distancia en la clasificación tras su derrota en Paterna. Se lo contaremos.

Las futbolistas padecen ante actitudes externas a lo que es estrictamente jugar a la pelota, que las hacen dudar si arrojar la toalla, pero al final aprietan los dientes y siguen… #laschicastambienjuegan

FICHA TECNICA
Lorca Deportiva Féminas: Laura; Tamara (Carolina), Judith, Ángela, Andrea Cortés, Blasa, Helena, Jessi, Toti, Isa Sánchez (Isika) y Carmen María (Mari Huertas)

Ciudad de Benidorm Femenino: Embu; Adri, Lia (Alba), Aroa, Sara, Mer, Vanesa (Miriam II), Miriam I (Diana) , Rizos , Cas y Yanira.

Goles: min.29 0-1 Cas, de penalti ; 1-1 min.44 Carmen María, tras córner servido por Toti ; min.53 2-1 Jessi, tras asistencia de Carmen

Estadio: Mundial 82, 150 espectadores. Mañana con viento racheado.