El Brócoli Mecánico cede otros tres puntos en casa ante Villarreal Femenino con polémica arbitral. (0-1)

Once Inicial ante el VillarrealLorca Féminas sucumbió por un solitario gol logrado en las postrimerías del encuentro por el cuadro castellonense, aprovechando una jugada poco clara en la que el colegiado perjudicaba al cuadro local en la señalización de unas manos. En el desconcierto, estuvieron muy cucas las castellonenses para llevarse los tres puntos del encuentro de la 10ª jornada del Grupo VII de Segunda División Nacional Femenina, disputado en el Mundial 82 de Lorca.

El conjunto preparado por Víctor Dus se estanca en la clasificación, en la que la antepenúltima plaza, de descenso, se avista demasiado próxima. A falta de tres partidos para el final de la primera vuelta, se antoja vital recuperar sensaciones y resultados para evitar que la segunda se convierta en un sufrido camino por la permanencia. Las circunstancias mandan.

En una mañana con las condiciones ideales para la práctica futbolística, las lorquinas sabían de la dificultad de un rival, el castellonense, de buena escuela deportiva, excepcional organización interna y con un estilo de juego bien definido, basado en la gran unión de líneas y el achique de espacios en los que jugar la pelota. Es una constante en el equipo que entrena Yuriko la búsqueda del fuera de juego del rival en su fase defensiva, con una guardameta, Miralles, que casi es más jugadora de campo que de área, y que se ocupa de “barrer” aquellos balones que el banderín de los auxiliares no hayan decretado como posición antirreglamentaria.

Las de Dus estaban bien advertidas de este estilo de juego, y desde bien pronto trataron de que la táctica visitante se volviese en su contra, pues cualquier fallo en esa arriesgada estrategia deriva en un mano a mano ante la portera. Echarían en falta las brocolitas la velocidad por banda de Andrea, lesionada en Alhama, o el disparo de larga distancia de Alicia, una alternativa más ante el desmesurado adelantamiento repecto a su línea de gol de la cancerbera villarrealense. Esther y Belén fueron de la partida en ausencia de las dos mencionadas.

Consignas e ideas claras estaban, pero el llevarlas a la práctica ante el compacto Submarino Amarillo a veces se convierte en un frustrante ejercicio en el que el goteo de fueras de juego acaban por desquiciar a quien no esté mentalmente preparado. Balón en largo por alto a la espalda, o pase filtrado entre piernas, las lorquinas lo intentaron por todas las vías, y una muy activa Isika bien pudo sacar el premio del gol si no es porque Miralles, la guardameta castellonense, le clavaba la pierna en el costado. Tarjeta amarilla que se comió el colegiado de la ocasión, que hubiera obligado a no ser tan arriesgada a la guardameta en lo sucesivo, pero que desgraciadamente un árbitro protagonista en lo negativo y desentendido no quiso señalar. (Si les contáramos que el colegiado de Villarreal meses atrás había perdonado una roja a la guardameta castellonense por unas manos deliberadas fuera del área que cortaron un disparo de gol lorquino, quizá empiecen a entender la poca gracia que ha hecho al club lorquino los acontecimientos que luego se dieron en este último encuentro.)

Para cuando el banderín del auxiliar (cuya pericia trazando la línea nadie pone en duda, pues es su singular misión y está en la posición privilegiada para ello), no desbarataba el peligro local, era la guardameta castellonense la que corregía con sus pies. Pero en las menos ocasiones en las que aún ésta era superada por regate, como haría Belén con su velocidad tras la precisa asistencia de Bea, entonces era la posición algo escorada de la atacante para el remate sumado al cansancio de la carrera, o la línea de zagueras a la carrera hacia la línea de gol para protegerla como abejas que protegen a la reina en un panal, quienes acababan por frustrar el gol local. Ante la desesperación de una grada, que estaba en un ¡ay! Ni siquiera a balón parado, una buena alternativa en este tipo de atascos, gozaron de fortuna las brocolitas, y Bea de golpeo directo o Carla en el segundo palo a la salida de un córner tampoco tuvieron éxito.

Equipo que no se descose y de ritmo constante, el castellonense también lo intentaba en ataque, destacando la potencia de Nuria por la banda derecha, bien asistida por Nerea, un auténtico pulmón en el centro del campo, y por los desplazamientos en largo de María Ortells y de la capitana Cuesta. Las incursiones por banda de la mencionada Nuria eran un verdadero peligro, y Erica y Nancy tuvieron que estar muy atentas a los centros.

Con la sensación de que habría muy poquitos goles en la mañana y que sobre el campo lorquino se estaban produciendo unas tablas de manual se llegaba al descanso. En la reanudación entraba por Belén en punta la cordobesa Maribel, que venía de hacer gol en la vecina Alhama. El Brócoli Mecánico iba a por el partido.

Al minuto de la segunda, sin embargo, iba a ser la castellonense Nuria, quien tras llevarse el balón rebotado con su mano, obligaba a la portera manresana del Féminas, Noelia, a estirarse para evitar el gol. Al poco, era Aixa quien remataba desviado la asistencia de Silvia. De mientras, las lorquinas seguían estrellándose contra el muro del fuera de juego que levantaba el cuadro amarillo, con ocasiones para Isica y Carla calcadas al patrón señalado en la primera mitad: siempre faltaba un punto de fuerza en el remate, o una gota de precisión. Frustrante para las lorquinas, quienes habrían de hacerse con todas las reservas de paciencia y cabeza fría de que fuesen capaces.

Y llegaron ocasiones más claras. La primera, en el envío en largo de Nancy que María Ortells peinaba hacia atrás y casi se convertía en autogol. Y una más vistosa, con el remate de volea de Maribel al medido centro de Carla, con más potencia que precisión, y que hubiera resultado un golazo de encontrar los tres palos. Y aún más lo hubiera sido la preciosa jugada de Aroa-on-fire, que se marchaba de varias rivales con su clase en el regate, pero cuyo disparo era detenido, esta vez con las manos y dentro del área, por la guardameta valenciana Miralles. Rondaba la hora de juego y las brocolitas parecían tener el control del encuentro, esta vez sí, y la parroquia del Mundial así lo reconocía. Había por primera vez fluidez en el juego, y las lorquinas hacían ancho el terreno, buscando con paciencia la ocasión.

Parecía que las blanquiazules iban a decantar el encuentro a su favor en el tramo final cuando llegó la jugada clave. Fue tras una aproximación amarilla al área de Noelia, en el minuto 78, que no había pasado gran apuro en los veinte precedentes. Erica despejaba fuertemente el balón desde el pico del área hacia delante para que éste golpease en las manos de Bea, que reflejamente protegió su cara del balonazo que se le venía encima. El colegiado señaló, incomprensiblemente, esas manos. Ni cortaban disparo a puerta, era un despeje defensivo que chocaba en una compañera, ni eran voluntarias. Él mismo, el señor (una formalidad, como verán pronto) colegiado Russo Marín, hubiera protegido su rostro en diez de cada diez ocasiones en que un balón a esa velocidad y proviniendo de desde tan cerca hubiera sido dirigido a su cara. Así que, ¿qué manos pitó? Esta torticera interpretación del reglamento acababa con las lorquinas negando con la cabeza mientras cansinamente recuperaban sus posiciones defensivas. Y este fue su pecado. De ninguna de las maneras se puede perder la cara a una situación así. Porque aprovechaba el río revuelto de la polémica decisión Nuria para servir astutamente el balón al punto de penalti, donde, al borde de fuera de juego (ya es mala suerte que éste no lo fuese cuando ese auxiliar parecía tener un resorte en el brazo) y con la caña preparada, cazase Aixa el cuero y lo pusiera lejos del alcance de Noelia.

Fue un mazazo en todos los sentidos, por lo injusto del origen. Pero aún tolerando el fallo en el criterio de un humano, los acontecimientos más graves por parte del colegiado del encuentro se dieron a continuación. En testimonios recogidos tras el encuentro, pudimos conocer que el árbitro del encuentro en diferentes ocasiones se dirigía a las jugadoras de Lorca en los términos “tú lo que tienes es que correr más” o “dedícate a meter goles en lugar de protestar”. El colegiado Russo, quien no había hecho bien su labor, encima se permitía el lujo de realizar observaciones que no le competían y que acabaron en llanto y malestar de nuestras jugadoras una vez finalizado el partido. Que obvia decirlo, se empantanó de tal manera que poco más juego se vio sobre el Mundial 82. Como detalle, una clara amarilla que la capitana lorquina Blasa hubiera debido de ver (nos gusta la justicia, oigan) se la comía el propio colegiado (mala conciencia, se llama), con los papeles totalmente perdidos y con la ira de la grada en un partido que pareció no tomarse en serio. Supongo que no pensará el señor Russo que tiene mayor personalidad arbitral porque provoque más ira en las aficiones locales, y que eso de da un mayor empaque como juez. Acabáramos. El juez, un deportista más, cuanto más desapercibido, mejor, oigan. ¡Qué diferente actitud la de la colegiada del derby en Alhama la jornada anterior!

Inicio o Final del partido
Foto que bien podría ser del inicio o final del partido

Lorca Féminas no presentaba reclamación formal, pero pasadas las fechas y visto que el colegiado cartagenero no se ha dirigido con buena voluntad a expresar siquiera un asomo de disculpa, él mismo deberá de entender que no es bien recibido en el campo lorquino en lo sucesivo.

A las brocolitas, además de agradecerles el esfuerzo, no queda sino animarlas ante el próximo compromiso que disputarán en tierras de Aldaia, un rival siempre de nivel. ¡Unión y esfuerzo ante los elementos, chicas!

FICHA TECNICA

Brócoli Mecánico Lorca Féminas: Noelia; Julia, Erica, Nancy, Esther, Blasa, Bea, Belén (Maribel), Isika (Sara), Aroa y Carla.

Villarreal CF Fem: Miralles; María Ortells, Lucía, María Dalmau, Laura Cuesta, Ana (Fuster), Silvia, Nerea, Aixa (Lledó), Nuria (Laura) y Alba (María García).

Goles: min.78 0-1 Aixa

Estadio: Mundial 82, de la Torrecilla, Lorca. 250 espectadores. Mañana agradable, ideal para la práctica deportiva.

Labor arbitral: 0. Afán protagonista y sermonero, el peor defecto para alguien que debiera pasar inadvertido. Mal en el aspecto disciplinario. Mal criterio con la acción de manos.

Fdo. Carlos Pardo