Lorca Deportiva Féminas se afianza en lo alto de la tabla en su visita a Villarreal (1-2).

Las lorquinas se alzan con un meritorio triunfo en un campo muy complicado y frente a un equipo con gran personalidad como es el castellonense, y todo ello a pesar de un árbitro principal nefasto. Encuentro correspondiente a la jornada número 10 del Grupo VII de Segunda División Nacional.

Que lo difícil no es llegar, sino mantenerse, es un célebre karma compartido por todos cuando se habla del éxito de cualquier empresa que se afronta en la vida. El equipo femenino de Lorca dio otro paso más hacia adelante este fin de semana para permanecer en lo alto de la clasificación del grupo. Contra viento y marea, habida cuenta de malestares y lesiones, lo fatigoso del largo viaje, el particular estilo futbolístico villarrealense basado en la práctica del fuera para reducir los espacios al mínimo, y un árbitro más casero y del caserío que los célebres quesitos.

Se presentó tras varias horas de autobús el conjunto blanquiazul en las coquetas instalaciones del Villarreal CF con el número de jugadoras disponibles muy justito. Lesiones como las de Isika o la ya larga de Cris Hernández, la incógnitas de Erika, Alba o Mari Huertas, y las bajas de última hora de Tamara e Isa Sánchez, se convertían en negro nubarrones para las posibilidades de triunfo. Además, la buena de Jessi llegaba del prolongado viaje con la cara pálida y con muchas ganas de aligerar el contenido estomacal. Asimismo, Andrea Cortés, tocada del cuello desde el partido de Valencia, no las tenía todas consigo para la labor de ocupar el lateral derecho. Pero a la hora de la verdad, ambas lucieron y mucho dentro del compacto once que saltó al terreno juego de la modélica Ciudad Deportiva del conjunto castellonense. Afición Lorquina contra el VillarealModélica asimismo fue la orden del agente de seguridad, que envió con gran educación a los aficionados lorquinos de la grada que resguardaba del viento del norte a otra en la que no había esponta alguna. Agradecidos quedamos los visitantes por ser desterrados a un gradería que cariñosamente llamaremos “el de las pulmonías”, pues esa gélida brisa aclaró mucho nuestras mentes. Pero a quien damos las gracias infinitamente por el despliegue de casta es a nuestras jugadoras. De diez.

Enfrente, el equipo amarillo, con el cuerpo técnico casi por completo integrado por mujeres, y entrenado por Yuriko, que ha implantado un sistema de juego que intenta asfixiar al rival avanzando la línea de defensa, un arma muy interiorizada para dejar al contrario en fuera de juego, con la guardameta asimismo adelantada y atenta a los balones que intentan romperlo. Arriesgado, pero muy efectivo y desquiciante para el rival, de practicarse correctamente. En cerca de veinte ocasiones incurrieron en off-side la temporada anterior las lorquinas. ¿Habrían venido ésta con la lección aprendida?

Pues la respuesta no puede ser otra que la afirmativa. Y eso que al principio pareció que no habría partido, al no saltar las jugadoras groguetas junto a las lorquinas y el trío arbitral. Al colegiado nada pareció importarle esta desconsideración de cerca de dos minutos esperando al equipo local. Sí le “importaron” el fisioterapeuta del equipo o el fotógrafo lorquinos, por el contrario.

A los cinco minutos de comenzar ya se vislumbró de qué iría el encuentro: las lorquinas respondían al envite del conjunto amarillo avanzando asimismo las líneas y su presión, con lo que se jugaba en una estrecha franja de terreno. A los cinco minutos pudo Carmen María aprovechar el balón que robaba Jessi, pero el remate con el fuerte soplo del aire hizo un “lo que el viento se llevó”. Al poco era la capitana Blasa quien rompía el fuera de juego y hacía en cambio la raaleña Carmen de asistidora, sin que llegara la de la Torrecilla. Pero pese a no acertar en esos primeros escarceos en ataque, se intuía por las lorquinas que a lo largo de 90 minutos, y mientras se presionase y recuperase el balón bien arriba, acabarían por llegar los uno contra uno de las delanteras y con ellos las claras ocasiones de gol.

No pasó apuros durante los primeros veinte minutos el conjunto lorquino, mientras el brío y la fuerza acompañaban en la presión adelantada a las de Ginés y tenían que rifar las zagueras groguetes el balón, al que podían entonces responder Ángela y Judith con desahogo. Pero al cabo bajó algo el ritmo de recuperación de balón de unas delanteras lorquinas a las que empezaba a hacer mella el correr tras la bola por el juego de toque villarrealense. Así, un envío llegaba franco a su capitana Patricia, quien recortaba a Maica en su salida, pero teniendo que dar salida al esférico hacia el córner, con lo que se escoró demasiado para rematar directamente, el centro que puso pudo ser despejado por Ángela, con la guardameta murciana aún fuera de palos. A la media hora de juego era la propia Maica quien tenía que salir con valentía a pies de Ana Roig. (¿De quién del club lorquino me sonará este nombre?)

Abramos apartado árbitro. Desde luego que no se le va a juzgar por unas atrevidas botas de colorines, llamativas aunque de dudoso agarre por carecer de tacos, con lo que corría poquito quizás por eso, y siempre andó apoyándose en los auxiliares. Bien al contrario, aportan cierto glamour al espectáculo. Pero sí por su aciaga aplicación del reglamento. Parecía dejar jugar, pero cuando se escucha el golpe de la patada no parece que sea lo idóneo. Sin embargo, faltitas de las de cerca del área, de ésas con las que no se nota mucho que favorece al local hubo, y unas cuantas. Aún así, lo que no puede ser es que un agarrón a Jessi cuando la veloz extremo había trazado la diagonal y se encaminaba a presentarse sola en el interior del área y era trabada con el brazo por detrás hasta el punto de hacerla detener, y que el árbitro no lo vea sin tener obstáculo alguno en su línea de visión, empezaba a oler a chamusquina. Los auxiliares, que eran los que más dificil lo tenían por la cantidad de fueras de juego juzgados, estuvieron acertados, sin embargo.

Por suerte, antes del calentamiento que nos entró a la grada lorquina tras contemplar la inoperancia arbitral en el agarrón a Jessi, que incluso era de amonestación, ya nos había asimismo aliviado María Soto de nuestra estancia en la grada de las pulmonías. Porque, en una acertada acción de Blasa en el centro del campo, daba el pase en el momento preciso y por raso hacia la delantera aguileña, que había incluso acortado los pasos cuando salía en carrera, para eludir el off-side. Aunque adelantada la guardameta local, la ventaja para alcanzar el cuero fue de la rubia aguileña, quien le endiñó un punterazo por bajo que acabó por alojarse en las redes amarillas. Moja de nuevo la delantero blanquiazul en el segundo partido tras su lesión. Y que no pare la racha, María. Este cronista siente debilidad por los punterazos.

Faltaba poco para el descanso, pero aún hubo tiempo para que Judith tocara lo justo y que remate desde el punto de penalti de nuevo de Patricia acabase por salir por sobre el travesaño del arco visitante. También para que Jessi enviase por encima de la adelantada guardameta María Victoria, frenándose por el fuerte viento y favoreciendo así la acción defensiva. Pero sobre todo, en la más clara para ampliar el marcador y hacer mayor justicia a lo visto en los primeros 45 minutos, tiempo hubo para un internada de Carmen tras pase de Natalia, que proseguía con la raaleña dentro del área, y cuando parecía que iba a rematar, veía con el rabillo del ojo a María Soto en el otro palo y le ponía generosamente un balón de ésos de los de “sólo-empujar” al que llegó algo apurada la aguileña y no pudo por tanto precisar el remate, que acabó desviado. Fueron grandes minutos de juego blanquiazul, sin duda. Al poco, tras mandar al limbo el claro agarrón a Jessi en la frontal, decretó el colegiado el descanso.

Se reemprendió la segunda mitad con el conjunto amarillo queriendo restaurar las tablas en el marcador. Lo conseguiría en el 56, cuando la buena jugada de extremo diestra a cargo de una veloz Camila, que hasta entonces había mantenido a raya Esther, acabó con la grogueta colándose en el área y, tras un primer rechace a su centro-chut, el balón quedaba de cara a pies de su compañera Ana Roig (me suena, me suena este nombre), que remataba a placer, sin que Maica tuviera apenas margen de reacción.

Parece que esto de marcar un gol a veces produce el efecto de dar un paso atrás, pues así lo dio el Villarreal y volvió de nuevo el mutuo respeto, el centrocampismo y la guerra de trincheras con que empezara el encuentro, si imaginamos que dichas trincheras fueran las dos líneas de zagueras adelantadas de ambos equipos. Eso sí, durante esta fase del encuentro cometió el error la entrenadora amarilla de agotar los cambios y no reservar alguno para la contingencia de alguna lesión. Falta de precaución que luego pagaría caro.

En el minuto 63 pudo adelantarse de nuevo el conjunto blanquiazul, en un saque de esquina que Toti puso con el guante derecho para que Ángela conectase un testarazo que desafortunadamente golpeó en el travesaño. Pero a saber por qué arte o mecanismo, ese impacto tuvo el efecto de despertar la furia atacante de las Féminas. Y cuatro minutos después, era la propia Andrea Totana quien profundizaba por la derecha para poner un pase al punto de penalti que María Soto remató casi a bocajarro y con maestría utilizando su diestra. Potencia tenía, pero también la mala fortuna de que llevaba la trayectoria del muñeco, esto es, de la portera María Victoria, que pudo repeler con apuro, dejando el balón bailando sobre la línea de gol, sin llegar a rebasarla, y fue definitivamente despejado por la defensa.

María Soto contra el VillarrealUn minuto después la que se sumaba a la fiesta era la torrevejense Andrea Cortés, en cuya alma habita una delantera pese a ejercer de defensa lateral, la cual ponía un balón botando a una María Soto que había roto el fuera de juego de nuevo con su arrancada, y que intentaba la vaselina ante la portera grogueta que felinamente atrapaba. En Lorca a quién tiene “pava”, suerte, le llamamos esto: pavosa. Afortunada guardameta, bastante pavosa.

Entraba Carol por Natalia cuando se produjo una acción clave para el devenir del encuentro, cual fue la lesión de Camila, una de las destacadas, que no podía continuar, y sin que la preparadora castellonense dispusiese de más cambios para sustituirla. Vista esta señal, quedaban diez minutos de encuentro, arreció más si cabe el ímpetu en ataque de las lorquinas. Pero entonces, el disparo por alto de Carmen, nuevamente tras burlar el fuera de juego, era detenido intencionadamente, fuera del área y como última jugadora por la portera amarilla, y el colegiado, en una decisión inaudita y dándole una patada al reglamento de fútbol, atendió a las súplicas de la guardameta y sólo le sacó la amarilla, provocando que la afición visitante, que había contemplado en primera fila la acción, se le echara encima y recriminara lo que era una expulsión de libro. Árbitro marañoso, se le dice por aquí. Tamaña desfachatez aplicando las sanciones disciplinarias de tarjeta no la había contemplado quien esto escribe nunca sobre un terreno de juego. Es una jugada demasiado objetiva para no sacar otra cosa que la roja. Y eso que saben que les están grabando las cámaras… Así se le quitó el frío a la afición visitante, y ahora sí que estaba caliente. Gracias, señor del pito. Y las jugadoras lorquinas, que no acababan tampoco de creerse semejante arbitrariedad, se conjuraron y no cejaron su empeño. Y llegó la justicia del dios del fútbol…

Porque a cinco minutos de los noventa reglamentarios, el balón acertó a caer a pies de Carmen, quien con aparentemente cierta fortuna, y en una ocasión ni la mitad de clara que las anteriores gozadas por el cuadro lorquino, acabó disparando, desde cerca del pico del área grande.Y si decimos “acabó” es porque lo que parecía inicialmente ese golpe era un centro, por la manera en la que armó su pierna derecha. El caso es que, quizá con el roce en el pie de la defensa que se le interponía, y sobre todo por el paso que había ya dado la portera hacia el lado opuesto, se coló el baló junto al palo izquierdo de la portería amarilla. Justicia futbolística, a falta de la árbitral. Y la grada visitante ya no estaba caliente, hirviendo, en plena ebullición de alegría.

Con la inferioridad numérica local (si no contamos al árbitro principal) y el buen hacer lorquino, al marcador no le quedó otro remedio que llegar así hasta el final. Merecidísima victoria blanquiazul, que fue el conjunto superior. Y repito, a pesar de un pésimo árbitro, que no por haber ganado va a haber que dejar de decirlo, cuando siempre parece que ha de ser sólo en la rabieta de una derrota cuando uno se queje.

Enhorabuena Lorca Deportiva FéminasEnhorabuena con mayúsculas a un equipo, el de las Féminas, que se ha sabido sobreponer a los diferentes contratiempos que se fueron presentando durante la jornada. Queda todavía mucha Liga y un largo camino, con lo que la unión del equipo y ante todo la ilusión por ir consiguiendo cada vez mayores objetivos mientras practican el deporte que más les gusta ha de convertirse en el motor para recorrerlo. Ánimo, y mucha suerte.

También contra la adversidad y los elementos… #LasChicasTambienJuegan

Por Carlos Pardo. (Todas las fotos del encuentro en el siguiente enlace)